La importancia de la habitación para el bebé

Es conocer que en nuestro vientre se está formando una nueva vida y empezar con todos los preparativos para dar la bienvenida al bebé. ¿Y qué es lo primero que organizamos? Su habitación. Allí pasará gran parte de su vida, desde el nacimiento, hasta la adolescencia (o quizá más) pasando por la infancia. Será un lugar importante para él. Por eso tenemos que prepararlo todo para que se encuentre lo más cómodo posible.

Hoy queremos darte algunos consejos para que acomodar a tu pequeño no se convierta en una tarea extremadamente complicada.

En primer lugar deberás elegir una estancia amplia y pensar que el niño crece muy deprisa por lo que los muebles tendrán que ser útiles para los primeros meses pero también para al menos hasta los 10 años, así te ahorrarás cambiar la habitación cada determinado tiempo.

Sea del tamaño que sea, debes de cuidar ante todo, que la seguridad de tu hijo esté más que garantizada. Cuando son pequeños, no comprenden que algunas acciones pueden ponerles en peligro, por eso, deben ser los padres los que velen por ella.

Dicho esto, es momento de hablar ahora sobre los colores que debes aplicar tanto en el mobiliario como en las paredes de la habitación. Intenta evitar colores oscuros y fuertes, mejor céntrate en los tonos pastel, generarán en la habitación la sensación de más amplitud y bienestar. Para cuando todavía son muy pequeños, puedes pegar en las paredes posters o pegatinas de animales, de forma que a medida que el niño va creciendo, se vaya despertando en él la curiosidad sobre lo que le rodea.

Durante los primeros meses de vida en los que aún usen la cuna, intenta ubicarla en algún lugar de la habitación al que llegue la luz natural de la ventana. Para que se distraigan cuando no duermen, coloca sobre ella un móvil de colores. En tan sólo unos meses verás cómo le prestan atención e intentan alcanzarlo. Elige cunas que puedan desmontarse para que cuando el niño crezca, puedas quitar las barandillas y convertirla en cama. Así tendrás un colchón para que el pequeño duerma algunos años más.

Y ya para terminar, adorna el suelo de su habitación con una alfombra mullidita y calentita en la que cuando comience lo haga sobre ella, evitando el frío contacto con el suelo.

Ten en cuenta que su descanso y bienestar depende exclusivamente de ti. Cuídalo hasta que pueda hacerlo por sí mismo.

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